Francia Hoteles baratos Francia Vuelos baratos Francia Fotos de Francia Videos de Francia Mapa de Francia Musica de Francia Rss Francia
francia.com.es
Red de Geodominios Informacion y reservas de viajes a Francia
Francia.com.es

Cultura francesa

Apr 2nd, 2009 | By Admin | Category: Arte

Museos de París >>>>

Francia es un país de muy rica y diversa cultura que ha hecho en Europa y el mundo entero. Sus valores de libertad, igualdad y fraternidad y su Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, son herencias que la humanidad entera recoge.

Francia tiene destacadísimos aportes a la humanidad en los campos de las ciencias, las letras, las artes y todos los saberes.

Caracterizada por el Protocolo y Buenos Modales, tiene valiosas tradiciones, entre ellas la exquisita gastronomía, en la que destacan sus quesos y vinos; también, la Alta costura, y su tradición de excelencia en todos los campos.

La cultura de Francia es un factor presente en el desarrollo de la cultura de países relativamente nuevos, como es Canadá y los Estados Unidos.

Existe la costumbre de la comida en familia, que se respeta a pesar del acelerado ritmo de sus ciudades. Otra costumbre francesa es no comer entre comidas ni beber aperitivos que estropeen el gusto por los alimentos. Si una familia le invitase a comer, la puntualidad es básica y es recomendable que el arreglo personal sea formal. En el hogar, es costumbre repetir varias veces el plato que más agrada, sin que por ello se descuide a los otros platillos del día.

Entre las costumbres más importantes de los habitantes del país está la asistencia a espectáculos teatrales, musicales y cinematográficos. Siendo Francia la cuna del cine, sus pobladores devoran con asiduidad lo que la industria produce, especialmente la cinematografía nacional, porque, un rasgo muy propio de los galos es el amor a las producciones de su patria.

La gente en Francia tiene una sola costumbre común, la de sorprender por su seguridad, por su variedad y por su facilidad para mezclarse con lo nuevo sin perder lo que han conservado por años. Por la misma razón, para conocer a los franceses hay que trasladarse a las regiones más alejadas de las grandes ciudades. En ellas se conservan costumbres más antiguas, más sencillas, especialmente en cuanto a la alimentación y la diversión, lo que produce un agradable contraste con la vida urbana. La vida religiosa es más activa en estas áreas, en donde se celebran incontables festividades de carácter religioso cada año.

A pesar de todo, el principal rasgo del galo moderno es su apego a la libertad individual, apego que se fortaleció con el gobierno socialista y que les hace afortunados aunque solitarios. Posiblemente por esa soledad y el agobio económico que viven, actualmente estén buscando con ansiedad las atenciones de adivinos y curanderos, poniendo de manifiesto que no han perdido su carácter mágico, de herencia celta.

Tradicionalmente Francia ha sido uno de los impulsores de la tolerancia racial y cultural, eje de muchas asociaciones internacionales en favor de los derechos humanos. Este aprecio a la diversidad se refleja en su territorio. En él conviven, en buena medida, minorías africanas, judías y de Europa del Este que conforman una población de casi 4 millones. Todo ello produce un espectacular mosaico de colores, ideas y razas. A los franceses les agrada que los visitantes hagan esfuerzos por hablar en su lengua, aunque sea con un pésimo acento. Rara vez responden en otro idioma aunque lo conozcan muy bien.

Entre las primeras manifestaciones artísticas que se pueden encontrar en Francia están las Grutas de Lascaux, en el Valle del Dordoña, donde los hombres primitivos del neolítico expresaron sus experiencias y temores respecto de la cacería así como de las creencias en torno a la fertilidad humana. La formación en Carnac, en la costa bretona, realizada con más de cinco mil piedras y cuyo significado y procedencia continúa ignorándose, revela la existencia de un temprano espíritu estético que ha prevalecido a través del tiempo.

El Románico

El estilo románico, desarrollado fundamentalmente durante la monarquía de los Capetos, produce obras de gran tamaño y amplitud, basadas en el arco de medio punto, el uso de la piedra tallada en la decoración, sustituyendo la madera y los mosaicos pintados. Aparecen también grandes ventanales en la parte superior de las columnas, que las vuelven menos sombrías e invitan a un mayor despliegue de color. Borgoña, Alsacia y Auverge conservan obras del periodo románico, sin embargo, la ciudad más representativa de este estilo es Poitiers, en el oeste del país, con una abundante arquitectura románica que se corona con la iglesia de Notre Dame la Grande.

Hacia el año 1100 las primeras universidades comienzan a aparecer en Europa. En París, habitual centro cultural por ser también el centro político, se dan los primeros intentos de consolidar una Universidad. En estas reuniones científico-literarias, surge la métrica de la canción popular que se venía desarrollando oralmente desde tiempos remotos: la Chanson de Roland.

El Gótico

El soberbio estilo gótico asalta Francia hacia el año 1140. En contraste con el románico, es una arquitectura más fina, con columnas más delgadas que aprovechan el arco apuntalado para reducir la tensión física y el espacio. La coronación con tallados en piedra en sus altas columnas y el uso de ojivas en los ventanales, haciéndolos más amplios, es lo que le da a este carácter esa apariencia de una altitud interminable. El gótico es un estilo que tuvo gran acogida en Francia y multitud de obras en diversas ciudades dan muestra de ello. Siempre orientado a la construcción de obras religiosas, inmensas catedrales, iglesias, conventos y monasterios, los franceses de entonces vieron en la arquitectura gótica una forma que guarda el equilibrio entre la sencillez que impone la religión y la fantasía que ofrece la construcción. Sin lugar a dudas, la imagen de la Francia gótica que más se conoce en el mundo es la de la Catedral de Notre Dame en París.

El Renacimiento

El Renacimiento también dejó su huella en la cultura y el arte francés. La corte de Felipe I reunió a algunos de los más aventajados renacentistas italianos al ofrecerles refugio en Francia. Entre éstos, los más destacados fueron Rosso, Primaticcio y Leonardo Da Vinci que heredó a París La Gioconda. Los cambios introducidos por los renacentistas, orientados a recuperar la belleza y los cánones de la antigüedad grecolatina con una visión más prolongada a las necesidades y placeres individuales, significaron una vuelta a la sencillez, al realismo en todas las artes. Un cambio relevante de esta etapa es la orientación, por primera vez, de la estética del arte hacia la vida secular; esto se revela en los cuadros que representan escenas campestres, urbanas y palaciegas, así como en el florecimiento de castillos, palacios y plazas que nada tienen que ver con la cultura religiosa. En contraste, la literatura épica, gestora de glorias nacionalistas y batallas en pro de la religiosidad, se orienta al teatro y las comedias, a los mensajes didácticos – moralistas.

El Barroco

El barroco llega para elevar la atmósfera estética hacia un sentido más artificial, recargado, suntuoso, para distinguir amplia y notablemente la vida de la masa popular de la aristocrática vida de la nobleza. En ella, la construcción de grandes castillos o Chateuax, principalmente en el Valle del Loira, son una especie de rebelión discreta contra la dominación religiosa y la invasión de la vida popular en el arte que las etapas anteriores habían logrado. Fontainebleau y Versalles son hermosas muestras arquitectónicas del recargado y evidentemente aristocrático estilo barroco.

Entretanto, Descartes desarrolla el Método Científico y Moliére, Racine y Corneille elaboran piezas teatrales que se han convertido en verdaderos clásicos. La pintura también abunda tanto como la música; es época de grandes mecenazgos, de las piezas dedicadas a las más insólitas obras reales y nobiliarias.

Estilo Rococó

Ese espíritu de ir siempre en busca de lo más inimaginable, de tener ese encuentro entre lo mágico y lo racional, se corona con las extravagancias del estilo rococó, que reúne dentro de un cuerpo establecido, una pieza musical, una obra arquitectónica o hasta un sencillo mueble, una serie excesiva de detalles que lo realcen. La decoración interior de los Palacios Reales y los Castillos habitados por la nobleza constituyen la muestra más clara de este estilo. Entre los pintores de la época, Antoine Wateau, Francois Boucher y Jean Honoré Fragonard son los más representativos.

El Neoclásico y el Romanticismo

Un nuevo retorno a la sencillez es marcado por la aparición de la tendencia neoclásica. La literatura se vuelve menos fantasiosa, más real y viva, capaz de retratar los sentimientos humanos con claridad y simplicidad, aunque a nivel interno las obras se encuentren reguladas por múltiples parámetros. La filosofía deriva hacia las visiones más humanistas y naturalistas del hombre como las expone Rousseau, hacia el nacimiento del estado moderno con las bases aportadas por la Ilustración, desarrolladas por Voltaire y Diderot. Aparece el ensayo político con Montaigne, como una trompeta que señala lo que se avecina: la Revolución Francesa, el fin del absolutismo, el sueño de justicia e igualdad para los hombres.

Posterior a la afamada Revolución de 1789, el romanticismo se instala en el mundo cultural y artístico. Stendhal, Chateubriand, Balzac, Baudelaire y desde luego, Víctor Hugo, deleitan con sus obras melancólicas, amorosas e idealistas que ponen énfasis en el paisaje regional, en tanto que Delacroix, en la pintura hace lo suyo.

El Realismo y Naturalismo

Quizás sean tantas invasiones, tantas guerras internas o tantos intentos por retornar al carácter imperial lo que orilla a los artistas franceses a asentarse en un estilo más real, más cercano a la vida de la gente, más igualitario a través del realismo. En este viaje a la realidad, se llega a la introducción de transportes más accesibles y a la reconstrucción de ciudades como París, cuidando de conservar la muestra artística que la historia les había dejado encargada.

El naturalismo es una muestra más de la tendencia a ver el lado oscuro de las cosas. Ahora ya no basta con retratar los paisajes cotidianos o narrar historias cercanas a la vida de cualquiera; es necesario expresar los aspectos más sórdidos y crudos de la vida en las ciudades. Emile Zolá es quien mejor expresa la vida popular y descarnada del París de aquella época que iniciaba su verdadero ascenso hacia la democracia.

El Impresionismo

Una serie de pintores pone en marcha, a mediados del siglo XIX, una nueva visión estética: el impresionismo, al cual se le considera como el nacimiento de la pintura moderna, donde la realidad exterior, tanto como la subjetiva, se plasma filtrada por los ojos del artista. Eduard Manet, Claude Monet y Paul Cézanne son los primeros artistas del pincel que se expresaron de esta manera; posteriormente Degas y Renoir se unirán. Más que en otras épocas y quizá favorecidos por la creciente ampliación de los transportes y las comunicaciones, estas novedades francesas en el mundo del arte, atraen a creadores de todo el orbe, fundamentalmente europeos, que fijan en su mente la idea de llegar a Francia a aprender, a expresar sus ideas, a ser comprendidos, porque el carácter francés, tan permisivo, tan abierto a lo nuevo, no se espanta e incluso aprecia el arte moderno.

La música también cambia sus cánones en el siglo XIX. Maurice Ravel y Claude Debussy son los músicos más representativos de esta etapa modernista. Rodin, crea obras cargadas de filosofía y erotismo, juega con el nuevo espíritu individualista francés, con una mirada profunda a los sentimientos propios del hombre.

Surrealismo y Cubismo

La zona sur de Francia alberga a los precursores de los movimientos surrealistas y cubistas. Por ahí se establecieron Van Gogh, Picasso y Dalí, al menos durante un periodo de su vida. Lo que buscaban era un espacio tranquilo y estimulante a la vez para sus particulares visiones de la realidad. Y si Francia les dio el espacio que buscaban, ellos le han dado al mundo una visión intensa de lo que es el país galo a través de sus obras.

Literatura

En la literatura, durante los siglos XIX y XX, Francia es tan acogedora como con los pintores y recibe a numerosos escritores que desarrollan sus mejores obras al amparo de la vida en París, Lyon, Niza o Marsella. La inestabilidad política, producto del fin del Imperio, así como las Guerras Mundiales que castigaron duramente al pueblo francés, son periodos alternos a aquellos en que la ciencia, la cultura y el arte florecen en esta nación. Movimientos como el surrealismo, el dadaísmo y el existencialismo expresados en las obras de Camús, Sartre y Simone de Beauvoir, surgieron entre las ruinas que la acción bélica dejó, creciendo para seguir a la vanguardia de la expresión mundial del pensamiento libre. De ahí que la mayor parte de los escritores, músicos, bailarines y pintores de la época contemporánea hayan residido en algún lugar de Francia, en algún momento de su vida. Viajar a Francia era una invitación al desarrollo profesional.

Cine

El séptimo arte, el cine, tuvo su origen precisamente en este país cuando los hermanos Lumiére presentaron su aparato mágico a una serie de audaces espectadores. La tradición por el cine permanece y se vuelve mayor cada día. El Festival de Cannes, además del lujo que representa, cuenta con el prestigio de valorar el cine de calidad, es decir, el cine arte.

Tags: , ,

Leave Comment

Buscador Viajes


Búsqueda de hoteles
Ciudad de destino:
Buscar por tipo de propiedad:
Fecha de llegada:
Fecha de salida:

Otros Sitios